Nicaragua… Sentido de un pueblo pequeño por Brenna Bailey

Estamos hace casi dos semanas en Nicaragua y estoy convencida que todos saben todo aquí.  Hay un ambiente especial de un pueblo pequeño.  Yo he visto evidencia de esto muchas veces, a pequeña y gran escala.  Cuando había llegado a mi casa en Máximo Jerez, yo tenía ya un idea de Nicaragua siendo un pueblo pequeña.  Durante mi primera semana yo veía y notaba ejemplos.

Es normal en Máximo Jerez que todos sepan todo.  Entre nuestras familias las Doñas son amigas, muchos/as de sus hijos/as son amigos/as, y también, algunos/as de sus nietos/as son amigos/as.  Por eso, parece como si vivieran todas las Doñas en un andén. Pero ésta no es la verdad: nuestras casas están esparcidas a través del barrio.  Despues de una semana, yo comprendo que las conexiones entre familias son fluidas y todos/as son parte de una red de relaciones.  Yo veía esto también durante las noches en mi casa.  Cuando estoy en la mesa con mi comida, oigo personas hablando no sólo en el andén pero a través del andén- una casa a la otra.  Las conversaciones son compartidas, la risotada hace eco, y el ruido de afuera de casa a casa me encuentra en mi cuarto.

En clase de español miramos la película “Pictures from a revolution” noté que el ambiente de un pueblo pequeño va más allá de Managua.  Noto esto en el ejemplo de Susan Meiselas quién tomaba muchos fotos en 1978 y 1979.  Diez años después regresó a Nicaragua para encontrar a las personas en sus fotos.  Ella no tenía direcciones, ni números de teléfono, no nombres, nada.  Soló tenía los fotos y su memoria.

A pesar de eso, Meiselas tuvo éxito encontrando muchas personas de las fotos.  La vimos andando por las calles, hablando con desconocidos, y preguntando sobre las personas en su libro de fotos.  Casi siempre encontraba una respuesta.  En mi vida, nunca he pensado que esto hubiera sido posible en los Estados Unidos.  Pienso que sólo es posible en un lugar como Nicaragua, donde existen andenes y amistad, conexiones y conversaciones, familias y familiaridad.

Arroz y Frijoles, Frijoles y Arroz: Mi Primer Sabor de Nicaragua por Emily Rapport

Durante mi primera semana en Nicaragua, he aprendido en muchos espacios, en las aulas de la Universidad Centroamericana donde asisto a mis clases de español y mi barrio donde trato de navegar en una ciudad donde las calles no tienen nombres, pero pienso que he aprendido al máximo en la cocina. Una de las primeras lecciones culturales que mi grupo recibió en el país era de nuestra director académica, Anita, quien nos dijo, “en Nicaragua, es arroz y frijoles para el desayuno, frijoles y arroz para el almuerzo, y gallo pinto para la cena.” Y es verdad que la presencia constante de arroz y frijoles en mi plato ha sido una de las primeras transiciones y más obvia de mi vida nueva aquí. Sin embargo, mi dieta aquí no consiste sólo de esta comida. La carne es el centro de la mayoria de la comida nicaragüense, y en mi primera semana, he comido cada tipo de carne que puedes imaginar – pollo de muchas variedades, pescados, bistecs y más. En la playa de Pochomil, tomé la sopa de marisco con congrejo, camarones, y, nuevo para mí, huevos de tortuga. También he comido muchos plátanos, algunas veces dulces y blandos, otras veces en la forma de tostones crujientes. Me gustan los refrescos que están servidos con casi cada comida, jugos frescos de muchos tipos de frutas, o algunas veces de las zanahorias con limón.

Para mí, la comida ha sido una manera importante de conectarme con mi familia anfitriona. En mi primer día en su casa, cuando estaba nerviosa por conocer a mi familia nueva en mi segundo idioma, encontré que hablar sobre la comida, era una manera simple y poderosa de conectarse con personas nuevas. “Me gusta la comida” no sólo es un frase que he conocido como decir estudio Español Uno en el séptimo grado, pero también una frase que me ayuda a comenzar conversaciones en la mesa de cena y mostrar apreciación para la familia que me ha invitado a su casa. Afortunadamente para mí, Doña Eva y su esposo Eric son muy simpáticos y comprensivos de mis errores constantes de la gramática. En su mesa, he aprendido sobre la cultura gastronómica de Nicaragua. La comida comienza con una oración de Doña Eva y termina cuando cada persona golpea la mesa para indicar que él o ella quiere estar disculpado/a. En el medio, aprendo cosas que no tiene ninguna conexión con la comida, palabras y expresiones nuevas e historias sobre la vida en Managua y en la Costa Atlántica donde mis padres nacieron. También relleno mi boca con la comida rica que cocina Doña Eva.

La mesa de cocina también ha sido un espacio interesante para tratar de explicar cosas que son diferentes sobre la comida, y la vida, de que estoy acostumbrada en los Estados Unidos. Una noche quería describir la comida que cocina mi madre al hogar, y me di cuenta que no sabía las palabras necesarias para describir la sopa de torta de Matzah. Después de explicar, con dificultad, las cualidades de las tortas, dije algo sobre esclavos andando en el desierto por cuarenta años y pienso que recibieron la idea. Todavía, hablar sobre comida es más que hablar sobre los sabores y las texturas. No podía comunicar como el sabor de la sopa me dio el sentido de la comodidad y las memorias, instantes de reuniones con mi familia. De la misma manera, será fácil describir el sabor del gallo pinto a mi familia en los Estados Unidos, pero será difícil comunicar el sentido de sentarme en la casa de Doña Eva y compartir la comida con su familia.

Doña Eva y Eric me dijeron sobre una sopa nicaragüense que parece semejante a la sopa de torta de Matzah, con tortas con base de maíz. Todavía no la he comido, pero estoy emocionada de tener esta comida y muchas más para probar.

Sensibilidad Cultural por Lindsey Perret

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Cuando estuve escribiendo mi blog para la Universidad (aquí: http://blogs.wofford.edu/presidential_scholar/2014/09/07/bienvenidos-a-nicaragua/), tuve un poco de dificultad al expresar la relación compleja entre los Estados Unidos y Nicaragua. Muchos estadounidenses, especialmente de mi generación, no saben nada de la revolución en Nicaragua y la contribución de los Estados Unidos en la represión de la misma. Para mi blog quería escribir sobre la culpa que siento como una ciudadana de los estados unidos sin enojar alguien de mis amigos o a mi familia en Facebook. Pero muchas personas en mi vida tienen la idea de los EEUU no pueden cometer errores. Yo sé que los estados unidos tiene la culpa con el apoyo hacía la guardia nacional en Nicaragua y con la muerte de muchas personas que lucharon en la revolución por sus libertades. Todavía, es difícil para tener sensibilidad cultural cuando estás hablando sobre cosas que incriminan a malas cosas en los EEUU, un país con mucho orgullo.

Este deseo de empezar una conversación sin ofender a alguien me hizo pensar en la sensibilidad cultural. Un ejemplo fácil es cuando alguien está en un país diferente y esta persona tiene una familia anfitriona, y la familia hace comida que a esta persona no le gusta. Hay tres opciones obvias: 1. “Gracias por la comida, pero no me gusta mucho este tipo. A mí me gusta pasta!” 2. “No me gustó.” 3. No dice nada, y sigue comiendo comida que no le gusta por tres meses o más. Claro, no quiere ofender a su familia, pero también no quiere comer la comida que no le gusta por tres meses. Para mí, la primera opción es la mejor, porque la persona está agradeciendo a su familia y diciendo que prefiere algo diferente. Esto es un compromiso.

Otro ejemplo: Su hermanito en su familia anfitriona está llorando. El papá dice, “Sé un hombre! No llores.” Si quiere empezar una conversación sobre las normas de género, no es bueno hacerlo en el momento. Después, quizás puede hacerlo. Es importante compartir aprendizajes de su cultura mientras se sumerge en otra cultura. Los aprendizajes intercultural pueden ser increíbles.

La clave para la publicación que estaba escribiendo fue iniciada en una conversación. No era una publicación molesta contra los estados unidos, sólo implica que admiro a una guerrillera de la revolución Sandinista (una cosa un poco controversial). Estoy segura que alguien va a preguntarme sobre mis opiniones, y después de pensar en qué sentido una persona puede ser sensible culturalmente, me siento preparada para esta conversación.

Pensamientos sobre mis primeras semanas en Nicaraguita…por Sharline Dominguez

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            Ya que tengo un poco más de una semana viviendo en Nicaragua, he aprendido mucho. Como resultado, he estado revisando mis notas de clase y las muchas observaciones sobre cultura acompañadas por reflexiones personales en mi cuaderno. Lo que he notado es que escribo notas y pensamientos en frases largas y completas en lugar de palabras cortas. No sé por qué he decido escribir de esta manera, pero creo que es una manera de hacer lo más que yo pueda con cualquier situación. Nunca he sido una persona quien observa pasivamente. Entonces, dentro y fuera de mi casa, he tratado de documentar cada momento de importancia en Nicaragua. Sin embargo, es un esfuerzo difícil porque solo tengo dos ojos, dos orejas y una boca. A veces me limito por mi propia imaginación y mis prejuicios, pero también trato de usar ambas para entender el momento presente. Por ejemplo, cuando llegué a Nicaragua y nosotros íbamos hacia la Casa San Juan desde el aeropuerto, quería tomarle fotos a cada mural que veía en la calle. Sin embargo, no pude. En ese momento lo sentí como una oportunidad perdida.

            Pero poco después me di cuenta de que iba a tener muchas más oportunidades para documentar mis aventuras en Nicaragua. Iba a aprender más si me daba la flexibilidad de vivir cada momento con otras personas. Entonces empecé a escribir en mi cuaderno de observaciones culturales solo después que el día se había acabado. Hasta ahora, ha sido más eficaz. Además, todavía tengo tres meses para vivir en Nicaragua, lo que es bastante tiempo. Quiero a mi familia en la Colonia Máximo Jerez también. Mamita me trata como si yo fuera su propia hija, y Luis y Jorge, quienes son los nietos de ella, son mis hermanos preferidos. Ellos siempre salen de su manera para hacerme sentir cómoda en la casa. Jorge, como líder de un movimiento estudiantil en la UNI, ha tenido largas y profundas conversaciones conmigo sobre la historia política de Nicaragua. El es tan inteligente que algunas veces, no puedo creer lo afortunada que soy de vivir con él. En este mismo sentido, me he fijado en cómo los jóvenes aquí se involucran en el gran discurso político. Están bien versados en asuntos políticos en el país y hasta en los EE.UU, y hasta tienen opiniones firmes acerca del futuro de su país. El consenso parece ser que aunque Nicaragua es un país libre hoy, la gente teme que el presidente Daniel Ortega es un caudillo. No sé si estoy de acuerdo con este sentimiento, pero entiendo que este problema no es único en Nicaragua. Desafortunadamente, es un miedo a través de toda América Latina.

            Además, Nicaragua es un país muy pobre. Antes de llegar, yo estaba esperando ver lo que ya yo he visto aquí. Como una inmigrante de la Republica Dominicana, he vivido y visto la pobreza en las dificultades de la familia que tengo en mi país. He tenido que aprender a entender mi privilegio como una ciudadana americana o una “gringa” en Nicaragua aunque me identifico como latina. No mucha la gente que puede decir que ha tenido la oportunidad de realizar investigaciones y vivir gratis con una familia nicaragüense en Managua. Verdaderamente es un gran privilegio estar aquí. Aunque todavía no he realizado mi idea para mi proyecto final o “ISP,” ya sé que quiero incorporar los artes visuales a lo largo de mi proyecto. Soy apasionada de cada forma de arte y me considero una artista y escritora. Tengo la intención de practicar mis habilidades aquí porque no lo he hecho en mis estudios en los EE.UU.

            Finalmente, estoy feliz de estar en Nicaragua. Ya sé que me va a doler irme de este país tan lindo. Estoy tratando de formar relaciones cercanas con otras personas sabiendo que planeo continuar estas relaciones incluso estando en los EE.UU. Sé que va a ser difícil pero es la única manera para sacar el máximo provecho de mi tiempo aquí. En lo que respecta a la nostalgia, no lo siento ahora mismo. Creo que esto tiene mucho que ver con el hecho de que no me estoy poniendo en contacto con mi familia frecuentemente o usando el Facebook. Aunque mi madre quiere literalmente hablar con migo cada hora, sé que no puedo hacerlo. Ya que estoy en Nicaragua, no puedo estar pensando en la vida que dejé en los EE.UU. Hasta el nueve de diciembre, esto es lo que quiero.