Nunca he pensado mucho en el privilegio que cargo, y es porque toda mi vida me han dicho que no lo tengo. Yo fui criado en uno de los barrios más pobres en mi ciudad. La escuela secundaria era una de las peores. Y aun así siempre tenía la opción de mejorar mi vida fácilmente. Apliqué en una escuela privada y fui becado para recibir una educación de mejor calidad. Y todo esto nunca lo vi como un gran privilegio, sólo como uno de mis logros por aplicarme.

Y hablo de privilegio porque es algo el cual he tenido que enfrentar en Nicaragua como ninguna otra cosa en mi vida. Solo pensar que estoy estudiando en el extranjero, me hace sentir como si yo le estuviera tirando en cara a otra gente lo que yo sí puedo hacer. Tal vez este privilegio sea porque nací en EE.UU, o porque tengo una beca, o porque me apliqué en la escuela, de todos modos es un privilegio el cual muchos estudiantes Nicaragüenses nunca lograrán.

Y lo digo por las experiencias que he tenido en un poco más de un mes en Nicaragua, he logrado entender que mi educación es un privilegio. La calidad de educación que recibí y la oportunidad brindada es incomparable con la educación en Nicaragua.

Y he aprendido que la situación de la educación ha mejorado en Nicaragua como en todo el mundo, pero todavía hay niños quienes no reciben ni siquiera la educación primaria. Y después muchos más niños quienes no entran o terminan la secundaria. Y de los que terminan la secundaria, no todos logran entrar a la universidad.

Este caso es similar y diferente al que ocurre en EE.UU. Todo niño por ley tiene el derecho a la educación, igual como en Nicaragua. Pero en EE.UU cada niño tiene acceso a la primaria y secundaria. La diferencia es que en EE.UU multan a los papas y hasta les pueden quitar a sus hijos si los padres no se aseguran que ellos vayan a la primaria y secundaria. Pero de los que si terminan la secundaria varios van a la universidad. Y todos tienen ayuda de una forma u otra para informarse de la universidad y de becas.

Y hasta ahora he podido pensar en mi educación como un privilegio. Yo no tuve que escoger entre trabajar o ir a la escuela. Yo no tuve que ayudar a mi familia económicamente a esta edad. Yo no tengo la opción de no ir a la universidad. Y en Nicaragua aunque haya mucho más acceso a la universidad y a la educación en general, todavía hay niños quienes tienen que elegir una opción.