Managua es una ciudad sin centro. El terremoto de 1972 lo destruyó, y todavía hoy no hay una imagen icónica que represente  Managua. Pero pienso que la falta de imagen singular representa la verdad: hay muchas Managuas, y cada comentario puedo hacer para generalizar sobre Managua, puedo contradecirlo con un ejemplo igualmente verdadero.

Muchas personas dirían que Managua es una ciudad pobre. Muchas personas no tienen trabajo, y la devastación de los terremotos del pasado todavía es evidente en propiedades rotas y subdesarrolladas. Aunque hay muchas personas en Metrocentro, Anita nos dijo que la mayoría de las personas no compran nada. A la vez, hay lugares en Managua donde puedes ver la riqueza extrema. Hay barrios en la ciudad con casas más grandes, y al centro comercial se llama Galerías, hay muchos restaurantes y tiendas caras donde parece que las personas gastan mucho. Pienso que estos dos lados de Managua no interactúan mucho. Es un tipo de segregación socioeconómica que es común a través del mundo. Las Managua del pobre y de los ricos casi son como ciudades diferentes, pero los dos existen simultáneamente.

Similarmente, hay lados diferentes de la cultura en Managua. Para muchas personas, la cultura de Managua es muy conservativa. Muchas personas están muy comprometidas en sus iglesias, y hay muchas mujeres que cubren sus piernas mucho y llevan ropa muy modesta. A la vez, hay otros ejemplos que demuestran la existencia de una cultura muy liberal aquí. Asistimos a una obra de teatro que se llama “Las hijas de maíz,” una obra de escenas cómicas sobre ser lesbiana en Nicaragua. En una escena especialmente cómica, una mujer vestida como el Dios que vino del cielo y habló sobre como la gente malinterpreta  la Biblia. Pienso que muchas personas de la cultura más conservativa en Managua no creerían que esta obra estuviera escrita y representada en su ciudad.

Tal vez la generalización más común sobre Managua es que la ciudad es muy peligrosa. Antes de que  yo llegara, muchas personas en los Estados Unidos me dijeron que tuviera cuidado, y un amigo trató de convencerme que la ciudad era demasiado peligrosa. Es verdad que necesito tener cuidado en algunos partes de la ciudad, y tuve una experiencia temerosa en el bus cuando había una lucha entre dos hombres muy cerca de mí. Pero a la vez, me siento muy segura en mi colonia, Máximo Jerez, y los avisos de cuidado son útiles en cada ciudad. He aprendido que por cada cosa que alguien me dice sobre Managua, puedo responder con un contraejemplo, y no puedo generalizar sobre esta ciudad compleja y diversa. Cuando las personas del hogar me pregunten cómo es Managua?, voy a decirles que es una ciudad sin centro y sin una cultura singular y centralizada.